Ese miedo es el pan de cada día cuando empezamos. Es el sentimiento de "voy a pulsar un botón y todo va a explotar". La buena noticia es que en Git es MUY difícil romper algo de forma irreparable.
El flujo de trabajo más seguro que puedes adoptar es este: la rama main no se toca directamente NUNCA. Para CUALQUIER cambio, por pequeño que sea, crea una rama nueva:
git checkout -b mi-nueva-featurePiensa en esa rama como tu "zona de juegos segura". Ahí puedes hacer todos los commits que quieras, que nada de eso afectará a main. Cuando termines, subes tu rama (git push origin mi-nueva-feature) y abres una Pull Request en GitHub/GitLab. Así puedes revisar los cambios antes de mezclarlos.