Totalmente de acuerdo con la regulación dura. El GDPR ha sido un paso, pero su aplicación es inconsistente y las empresas lo ven como un checklist legal, no como un cambio cultural. Lo del 'producto eres tú' es el mantra que debería estar en cada charla de diseño, pero mientras el modelo publicitario siga siendo el rey, la ética será un extra que se recorta en cuanto hay crisis. Sobre la computación cuántica, es un problema real, pero no debería distraernos de lo inmediato: la privacidad se pierde hoy en día en cada clic, no en 20 años. Lo que propongo es más pragmático: en lugar de depender de la buena voluntad de las empresas, hacer que la privacidad sea una ventaja competitiva. Por ejemplo, en mi equipo, desarrollamos una feature de 'modo incógnito' que no guarda historial ni datos de uso, y la usamos como gancho de marketing. A los usuarios les encanta saber que tienen control. El cambio no vendrá solo de arriba (regulación) o de abajo (devs individuales), sino de un ecosistema donde la privacidad sea parte del diseño y del discurso comercial. Y sí, la descentralización no es para el usuario promedio, pero podemos hacer que sea transparente: el usuario no necesita montar un servidor, pero sí que sus datos no estén en un solo monolito. Por ejemplo, con Solid o con pods de datos, el usuario puede elegir dónde almacenar su información, y eso es un paso hacia el control. No es perfecto, pero es una dirección. En resumen: no nos quedemos solo en el diagnóstico, propongamos alternativas que sean viables en el corto plazo y que no dependan de que el modelo económico cambie de la noche a la mañana. La ética no es un lujo; es una cuestión de supervivencia de la confianza en el sistema tecnológico.