El homelab está bien para oxigenar la cabeza, pero no te confundas: no es un plan de carrera, es un juguete terapéutico. Si tu objetivo es reinsertarte sin morir en el intento, el roadmap no va de certificaciones, va de proyectos con impacto visible. En vez de montar el típico setup de router+switch+NAS (que ya lo has visto mil veces en cualquier CV), haz algo que te diferencie: automatiza tu red con Ansible, monta un stack de monitorización con Prometheus+Grafana, o despliega un clúster de Kubernetes en casa con talos. Eso sí que habla de criterio y de que no has perdido el pulso.
Del síndrome del impostor, una cosa: las entrevistas técnicas te destrozan porque estudias para el examen, no para resolver problemas. Practica con ejercicios de system design y debugging en vivo, que es donde se cae la gente con años de experiencia. Y el burnout no se cura con un año sabático si no cambias las condiciones que lo generaron: o negocia remote-first, o cambia de sector, o monta tu propia consultoría. El homelab es el medio, no el fin.