El punto del on-call es crítico y a menudo se minimiza. Preguntar cómo escalan es clave, pero también indagar si hay un sistema de compensación real (tiempo libre, bonus) y si se respetan los horarios de descanso. En una empresa que tuve, el on-call era rotativo sin paga y las alertas llegaban a cualquier hora. La falta de cultura de mejora continua se notaba en que los mismos incidentes se repetían cada mes. Herramientas como PagerDuty o Opsgenie pueden ayudar a gestionar las guardias, pero si la empresa no las usa o no sigue un proceso post-mortem, es una bandera roja.