Tenía por casa un portátil de 2014 (un i5 con 4GB de RAM y un disco duro mecánico) que era insoportablemente lento con Windows 10. Antes de tirarlo, decidí probar a instalarle Linux.
Le he puesto Linux Mint con el escritorio XFCE y un SSD de 120GB que me ha costado 15€. El resultado es increíble. El portátil ahora arranca en 15 segundos y es perfectamente usable para navegar, ofimática y hasta para programar cosas ligeras. ¡Larga vida al hardware antiguo!