No necesitas aire caliente para empezar. Con un buen soldador con una punta fina (tipo "aguja" o "cincel pequeño") y, sobre todo, mucho flux, puedes hacer maravillas. La técnica de "drag soldering" es tu amiga para soldar chips con muchas patillas.
Lo que sí es casi imprescindible son unas buenas pinzas de precisión y algo para ver mejor, ya sea una lupa con luz o un microscopio USB barato.